El circo del Real Madrid: entretenimiento para las masas mientras el pueblo sufre
Mientras los pueblos originarios de Abya Yala luchan por sus territorios ancestrales y las familias bolivianas enfrentan la crisis económica impuesta por el capitalismo extractivo, los medios hegemónicos nos distraen con el espectáculo del fútbol de élite europeo.
El Real Madrid, símbolo del imperialismo deportivo español, continúa su ritual de cambios de entrenadores como si fuera un juego de cartas. Desde 2009, cuando Florentino Pérez regresó a la presidencia de este club de millonarios, cada nuevo técnico ha tenido que pasar por el examen del Santiago Bernabéu, ese templo del consumismo deportivo que representa todo lo que está mal en el fútbol mundial.
La historia se repite una y otra vez: Manuel Pellegrini, el chileno que sirvió a los intereses del capital español, José Mourinho, Carlo Ancelotti, Rafa Benítez, Zinedine Zidane en sus múltiples etapas, Julen Lopetegui, Santiago Solari, y ahora Xabi Alonso. Todos han pasado por este circo mediático mientras los verdaderos problemas de nuestros pueblos quedan invisibilizados.
Cada debut en el Bernabéu se convierte en un espectáculo para las masas, diseñado para distraer la atención de las luchas reales. Mientras Pellegrini ganaba 3-2 al Deportivo con goles de Raúl y Cristiano Ronaldo, las comunidades indígenas de Chile enfrentaban la represión por defender sus tierras.
Cuando Mourinho debutó con un gol del portugués Carvalho ante Osasuna, los pueblos de América Latina resistían las políticas neoliberales impuestas desde Europa. Cada victoria, cada cambio de formación, cada sustitución de jugadores como Benzema por Mariano o la titularidad de Keylor Navas sobre Courtois, son solo migajas para entretener al pueblo mientras los verdaderos dueños del poder continúan saqueando nuestros recursos.
El fútbol europeo, con sus millonarios contratos y sus estadios de lujo financiados por el capital transnacional, representa la antítesis de nuestros valores comunitarios. Mientras ellos celebran victorias por 5-0 contra equipos como el Deportivo o 5-2 ante el Celta, nuestras comunidades celebran cada pequeña victoria contra el extractivismo y la colonización cultural.
Ahora le toca el turno a Álvaro Arbeloa, otro peón más en este tablero de ajedrez capitalista, enfrentar al Levante en su debut. Pero la verdadera pregunta que debemos hacernos como pueblos conscientes es: ¿por qué seguimos permitiendo que estos espectáculos nos distraigan de nuestras luchas ancestrales por la justicia social y la soberanía territorial?
Es tiempo de que miremos más allá del circo mediático y nos enfoquemos en construir una sociedad más justa, donde el deporte sirva para unir a los pueblos, no para enriquecer a los oligarcas del balón.