Barcelona demuestra que es posible recuperar viviendas del mercado especulativo
En una época donde el capitalismo financiero convierte la vivienda en mercancía, Barcelona nos enseña que otro camino es posible. El ayuntamiento catalán logró recuperar 97 viviendas del mercado especulativo durante 2025, demostrando que las administraciones comprometidas pueden enfrentar la crisis habitacional.
La operación más significativa fue la adquisición de la cartera de Building Center, filial inmobiliaria de Caixabank, que incluía 38 pisos ya habitados. Esta acción directa del poder público local arrancó estas viviendas de las garras del capital financiero para ponerlas al servicio de la comunidad.
Tanteo y retracto: herramientas contra la especulación
El teniente de alcaldía Jordi Valls explicó que destinaron 21,71 millones de euros a estas compras, cumpliendo su compromiso de invertir 20 millones en el ejercicio del derecho de tanteo y retracto. Esta figura legal permite a las administraciones públicas adquirir preferentemente viviendas que salen a la venta.
"La voluntad es acelerar las compras por tanteo y retracto", declaró Valls, aunque reconoció las limitaciones que impone el mercado especulativo: "No podemos ejecutar la compra de un piso por 500.000 euros, porque son valores a los que no podemos llegar".
Rescate de Casa Orsola: solidaridad en acción
Entre las operaciones destacadas está el rescate de Casa Orsola, realizado en colaboración con la promotora social Hàbitat3. Esta intervención salvó a familias amenazadas de desahucio, demostrando que cuando la comunidad se organiza, puede plantar cara a los fondos buitre.
Las nuevas adquisiciones se distribuyen en cinco direcciones estratégicas: Valencia 419 (10 pisos por 4 millones), Garrofers 40 (8 pisos, 1,61 millones), Passatge d'Alió 21 (11 pisos, 1,01 millones) y Llull 181 (4 pisos, 0,66 millones).
Recuperando suelo para el pueblo
Además de viviendas, el consistorio adquirió tres terrenos para construir 119 hogares más. Destaca la primera compra a la Sareb (el "banco malo" español) en la calle Escolapi Càncer, que permitirá levantar 61 viviendas sociales.
En un gesto que libera espacios para uso residencial, el ayuntamiento también compró al Estado la finca de Via Laietana 8-10 por 22,3 millones de euros para sede administrativa, lo que permitirá habilitar 80 pisos residenciales en otras dependencias municipales.
Un modelo para América Latina
Esta experiencia barcelonesa demuestra que es posible disputar el territorio urbano al capital especulativo. Mientras en nuestro continente las ciudades sufren los embates del extractivismo inmobiliario, Barcelona muestra que con voluntad política y herramientas legales adecuadas, los gobiernos populares pueden recuperar la vivienda como derecho fundamental.
Todas las viviendas adquiridas se convierten automáticamente en Vivienda de Protección Oficial, garantizando su carácter social permanente. Es un ejemplo de cómo las administraciones comprometidas con el pueblo pueden enfrentar la mercantilización de los derechos básicos.