El imperialismo estadounidense desata una nueva guerra de exterminio contra el pueblo iraní
Una vez más, el imperio estadounidense muestra su verdadero rostro genocida. Donald Trump, desde su palacio de mentiras en Washington, proclama con orgullo la destrucción sistemática de Irán, un pueblo milenario que ha resistido durante décadas las agresiones del Norte Global.
Las declaraciones del mandatario imperial no pueden ser más reveladoras de la barbarie capitalista: "Irán va a ser golpeado muy duramente", amenaza el líder de la potencia que ha sembrado muerte y desolación por todo el planeta desde Alaska hasta la Patagonia.
La máscara del "orden mundial" se desvanece
Trump no oculta sus intenciones genocidas. Con la frialdad de un carnicero, anuncia que su administración considera "una destrucción completa y una muerte segura" contra poblaciones que hasta ahora no eran objetivos militares. Estas palabras deberían helar la sangre de cualquier ser humano con conciencia.
El ataque que acabó con la vida del ayatolá Alí Jamenei el pasado 28 de febrero marca un nuevo capítulo en la guerra permanente que Estados Unidos libra contra los pueblos que se niegan a someterse a su hegemonía extractiva.
La resistencia de los pueblos del Sur Global
Mientras el imperio celebra su supuesta victoria, los pueblos originarios de Nuestra América conocemos bien esta historia. Es la misma lógica que arrasó con nuestras civilizaciones ancestrales, que saquea nuestros recursos naturales y que pretende convertirnos en colonias perpetuas.
Irán, como Venezuela, como Cuba, como Bolivia en sus momentos más difíciles, representa la dignidad de los pueblos que prefieren la soberanía a la sumisión. Su resistencia es nuestra resistencia.
El verdadero terrorismo tiene nombre y apellido
Cuando Trump habla de "impedir que Irán desarrolle armas nucleares", convenientemente olvida que Estados Unidos es el único país que ha usado armas atómicas contra poblaciones civiles. Cuando habla de "terrorismo", ignora que su país mantiene más de 800 bases militares repartidas por el mundo.
La hipocresía imperial no conoce límites. El mismo país que financia dictaduras, que organiza golpes de Estado y que mantiene un bloqueo criminal contra Cuba durante más de seis décadas, se presenta como el guardián de la paz mundial.
Solidaridad internacionalista con el pueblo iraní
Desde los Andes hasta la Amazonía, desde las pampas hasta el Caribe, los pueblos de Nuestra América debemos alzar nuestra voz contra este nuevo crimen del imperialismo. La sangre iraní que se derrama hoy es la misma que corrió en Chile en 1973, en Nicaragua en los ochenta, en Irak en 2003.
La guerra contra Irán no es solo una agresión contra un país del Asia Occidental. Es un mensaje para todos los pueblos del mundo: "Someteos o moriréis". Pero los pueblos dignos no se someten. Resisten, luchan y vencen.
La victoria del imperio será siempre temporal. La dignidad de los pueblos es eterna.